domingo, 20 de noviembre de 2016

¿Que son las ciencias ocultas?

¿Qué son las ciencias ocultas?

Las seudociencias, ciencias ocultas o "ciencias incultas " en su acepción literal, es el nombre con el que se conocen a una serie de creencias y prácticas místicas que desde la antigüedad y pretenden penetrar y dominar los secretos de la naturaleza y desarrollar los poderes ocultos del ser humano. Tienen un gran interés para antropólogos, historiadores, filósofos y psicólogos.
También puede entenderse por ciencias ocultas algún cierto tipo de literatura caracterizada por el gusto por el misterio, la trascendencia espiritual o las explicaciones alternativas. Existen editoriales y librerías especializadas en este tipo de literatura que versa sobre temas muy variados cuyo denominador común son, a veces, temáticas que se hacen famosas y, otras, la demanda del público. Estos son asuntos que han suscitado la curiosidad del público desde hace mucho tiempo.
Bajo esta perspectiva, el término «ciencias ocultas» sería en realidad una etiqueta poco descriptiva, impuesta por las reglas del comercio editorial antes que por una clasificación adecuada sobre su contenido.

A lo largo de la historia, la Iglesia católica ha combatido estas prácticas señalándolas como productos del diablo especialmente durante la Inquisición,1 surgidas con el propósito de apartar a los hombres de la fe, si bien actualmente los escépticos las atacan de forma más o menos crítica. En todo caso tratan de responder a la incertidumbre y curiosidad que el ser humano siente por lo desconocido o por su deseo de trascendencia espiritual. En este sentido, es importante recalcar que parte de estas creencias aluden al paganismo, razón por la cual la iglesia ha sido una de sus principales detractoras.

jueves, 17 de noviembre de 2016

El Auspicio

El Auspicio

Un auspicio (del latín:"Avís"-ave- y el verbo "spicio"-ver, mirar"- auspicium1 de auspex, literalmente «el que mira a los pájaros», plural. auspicia)2 es un tipo de augurio ya familiar en tiempos del rey de Alasiya, en Chipre quien, en las cartas de Amarna (Siglo XIV a. C.) tiene necesidad de que se le envíe un «adivino de águilas» desde Egipto.3 La práctica primera, autóctona, de adivinar por signos de las aves, es familiar en la figura de Calcas, el adivino a través de las aves de Agamenón, quien había guiado al ejército (Ilíada I.69) y fue ampliamente reemplazado por la adivinación a través de la inspección del hígado de la víctima sacrificada — arúspices— durante el período orientalizante. «Por Platón sabemos que la hepatoscopia gozó de mayor prestigio que el augurio por las aves».4
En la antigua Roma, un auspicio fue un signo de los dioses, interpretado por un augur. Un augur llevaría a cabo una ceremonia (conocida como «tomar los auspicios») y leería las pautas de las aves en el cielo. Dependiendo del pájaro, los auspicios de los dioses podían ser favorables o desfavorables (auspiciosos o inauspiciosos). A veces, sobornados o por motivos políticos, los augures fabricarían auspicios desfavorables para retardar ciertas funciones estatales, como las elecciones.
Uno de los más famosos auspicios es el que se relaciona con la fundación de Roma. Cuando los fundadores de Roma, Rómulo y Remo, llegaron al Palatino, discutieron sobre dónde querían exactamente alzar la ciudad, en el estratégico y fácilmente fortificable Aventino. Los dos estuvieron de acuerdo en decidir la discusión probando sus habilidades como augures y por el deseo de los dioses. Cada uno se sentó en el suelo, separados entre sí y, según Plutarco, Remo vio seis buitres, mientras que Rómulo vio doce.
Según Juan Bautista Carrasco,5 los adivinos ceñían su cabeza con coronas de laurel, porque este árbol estaba consagrado a Apolo, y además llevaban un ramo de lo mismo en la mano, a veces masticaban sus hojas, su alimento ordinario eran las partes principales de los animales proféticos; las cabezas de los cuervos, buitres. En el Pritaneo de Atenas se sostenía a los adivinos a expensas del Tesoro público.
Los parajes en que funcionaban los adivinos se nombraban Entheus, Entheatus y Thalamos en Grecia, así como Fanum, en Roma, era el sitio destinado para rendir los oráculos. Entre los Romanos, además de las fanáticos y fatuarios, los auspices, augures, arúspices, extispices y fulguratores, eran los principales ministros que profesaban la ciencia adivinatoria, reducida especialmente a los auspicios llamados después augurios y también a la aruspicina, de la cual se sacaban igualmente los presagios.
Plinio el Joven atribuye la invención del auspicio a Tiresias, famoso adivino natural de Tebas, modelo genérico de un vidente en la cultura literaria grecorromana y primer nombre que en un principio llevaron los augures. Por auspicare, esto es, ab aviuin aspecto o avispicium voz derivada de inspicere es decir mirar, se entendió en los primeros tiempos mirar, consultar y predecir sobre el vuelo de las aves. Algunos autores han confundido la ciencia auspicina con la augural, que es la Menachesh, que la Escritura dice, profesaban los Caldeos como arte particular que aprendieron los Griegos, y éstos comunicaron a los Etruscos y de éstos se trasmitió a los Latinos, en cuyo país mereció gran consideración en tiempo de Ascanio (hacia 60 a. C.), cuando este príncipe al observar hacia el lado izquierdo de su campamento, que brillaba el relámpago, dio una encarnizada batalla a Mexencio, tirano de los Tyrrhenios, en la cual éste fue derrotado completamente.
El uso de los auspicios en los romanos data de Rómulo, porque es sabido que este príncipe los consultó antes de poner los cimientos de Roma, y que por una ley prohibió expresamente a todos los funcionarios que admitieran ningún cargo o empleo publico, incluso la misma dignidad real, sin haber antes obtenido los auspicios favorables. Esta práctica adivinatoria fue observada con la mayor escrupulosidad en tiempo de Tarquinio Prisco (133 de Roma – 578 a. C.), a causa de la superchería atribuida al célebre Accio Nevio, de haber partido una piedra con una navaja de afeitar: de modo que para la creación de los magistrados, declarar y emprender la guerra o la celebración de los comicios, era indispensable que le precedieran los auspicios. Esta ley de Rómulo dictada por la política, con el designio de erigirse en arbitro para declarar buenos o malos los presagios, porque en sí arrogó el carácter y las funciones de augur, fue observada estrictamente en tiempo de la República romana, hasta que los tribunos, logrando entrar en la participación y libre ejercicio de los cargos y dignidades que servían los patricios, privó a éstos de uno de los varios resortes que empleaban para saciar su ambición.
Los auspicios siempre necesarios para todos los negocios públicos y privados, incluso para la celebración del matrimonio, como dice Cicerón, sufrieron modificaciones conforme los objetos y maneras en que se practicaban.
Auspicio

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La Fisiognomia

La Fisiognomía


La fisiognomía(del gr. “physis”, naturaleza, y “gnomon”, juzgar o interpretar) es una pseudociencia basada en la idea de que por el estudio de la apariencia externa de una persona, sobre todo su cara, puede conocerse el carácter o personalidad de ésta.
En el idioma español. el nombre de la disciplina ha dado origen a la palabra “fisionomía” o “fisonomía”, cuyo significado es “aspecto particular del rostro de una persona”, o “aspecto exterior de las cosas”. En geobotánica el término fisiognomía se usa para referirse al aspecto visual que en conjunto ofrece una determinada formación vegetal; este mismo uso se aplica también a los términos equivalentes en otros idiomas.
Existen dos grados en las pretensiones explicativas de la fisiognomía:
  • Una fisiognomía cuya predicción se pretende absoluta, en la que se afirma que existe un 100% de correlación entre características físicas (particularmente faciales) y rasgos del carácter; esta postura ha sido refutada.
  • Una fisiognomía de correlación científica, según la cual hay una relativa correlación estadística entre rasgos físicos (particularmente faciales) y rasgos de carácter, debido a las preferencias físicas de la persona causadas por los correspondientes rasgos de carácter, de manera que la misma causa genética subyacente sería la responsable de tal correlación. Este tipo de fisionomía se basa en el determinismo biológico del carácter. Aunque este tipo de fisiognomía también ha sido generalmente refutado, la idea ha vuelto a aparecer en variantes modernas, como la personología y la morfopsicología, sin fundamentación empírica.
La personología, otra pseudociencia, intenta explicar cierta asociación de los rasgos físicos con valores y hábitos culturales o subculturales. Es un hecho que la mayoría de los históricos líderes comunistas tienen ojos rasgados, pero esto se debe al hecho de que dicho rasgo incidentalmente ocupa en gran parte el mismo espacio geográfico que las manifestaciones de regímenes comunistas existentes (Eurasia Oriental) y no implica que los ojos rasgados sean la causa de ideologías comunistas.
Fisiognomia